Por Aide Dávila /Explora Sonora®
Fotos Cortesía de Samuel Palmeros, Atrox Outdoor Sonora

Mesa de Tres Ríos, Nácori Chico, Sonora
Entre montañas que parecen rozar el cielo y un silencio que invita a respirar lento, descubrí uno de los rincones más inesperados de Sonora: Mesa Tres Ríos, Nacori Chico, donde el bosque se transforma y revela un rostro que pocos imaginan que es Sonora.
Este viaje fue organizado por Cabreras Tour, México a través de mis Ojos y Atrox Outdoor Sonora, tres jóvenes que le están apostando de manera admirable al turismo en Sonora. Recibí la invitación en representación de Revista SonoraEs y Explora Sonora, a través de Hugo Cabrera, creador de Cabreras Tour y anfitrión en la sierra.
Donde se unen tres ríos
Un grupo de turistas salió desde Hermosillo el 14 de noviembre, pasando por mi a las 10 de la mañana a Moctezuma. En el camino hicimos una parada en el mirador escénico de la Cruz del Diablo, en el municipio de Huásabas, donde aprovechamos para captar fotografías del paisaje serrano que se abría frente a nosotros.

Tres Ríos
Continuamos rumbo al bosque de Mesa Tres Ríos, un pueblo que recibe su nombre porque en este punto convergen tres ríos —el Río La Cueva, originado de Sonora; el Río Negro y El Gavilán, provenientes de Chihuahua—, formando uno de los paisajes más verdes y húmedos de la Sierra Alta Sonorense.
Cenar al aire libre, rodeados por el clima frío de la Sierra y los árboles que dejaban ver la noche entre sus ramas, fue una experiencia mágica. El silencio del bosque tenía una forma especial de envolverlo todo.
Rutas que impulsan un turismo sostenible
A la mañana siguiente, el 15 de noviembre, nos dividimos para realizar dos actividades distintas dentro del turismo de aventura en la Sierra; yo acompañé, una parte del camino, al grupo que emprendió los 27 kilómetros de la Ruta del Maple, un recorrido reconocido por su exigencia de condición física, sus cambios de altitud y sus paisajes boscosos.

Durante aproximadamente solo 10 días al año, los maples adquieren tonalidades rojas, naranjas y doradas que convierten el bosque en un espectáculo irrepetible, haciendo honor a los colores del otoño.
El segundo grupo ascendió al Pico de la Guacamaya, completando un total de 34 kilómetros, una ruta demandante que los llevó al punto más alto del estado de Sonora, con una altitud de 2,640 metros sobre el nivel del mar.
Este cerro recibe su nombre tanto por su forma como por las antiguas rutas de paso y reproducción de las guacamayas en la región.
A esta experiencia natural se sumaron turistas provenientes de Hermosillo, Ciudad de México, Cd. Obregón, Guaymas, y Perú.
Esa noche acampamos junto al río, bajo un cielo estrellado y claro que parecía más cercano que en cualquier otro punto de Sonora. El sonido del agua corriendo y la quietud de la Sierra hicieron que el tiempo se sintiera diferente.
Naturaleza, comunidad y derrama regional.
El domingo emprendimos el regreso a nuestros lugares de origen con la sensación de haber vivido algo único, un viaje que combina naturaleza, cultura serrana y la emoción propia del turismo de aventura, responsable y sostenible.


La presencia de un ecosistema como este en la Sierra Alta de Sonora confirma la importancia de promover un turismo responsable que valore y proteja estos paisajes. Mesa Tres Ríos no solo es un atractivo estacional único; es un laboratorio natural donde convergen historia geológica, biodiversidad serrana y la fuerza comunitaria de jóvenes que están apostando por desarrollar rutas de naturaleza y turismo de aventura en el estado.
Su trabajo demuestra que estas actividades, cuando se realizan de forma guiada y consciente, pueden convertirse en un motor de desarrollo económico alterno a la ganadería y la explotación forestal, generando derrama regional para las comunidades rurales sin comprometer la conservación del entorno.
Mesa Tres Ríos es, un recordatorio de que Sonora posee una riqueza ambiental que apenas empezamos a dimensionar.
